jueves, 16 de junio de 2016

El texto descriptivo. Teoría.

Antes de nada, hay que saber lo que es describir. Se trata de una manera de representar la realidad mediante palabras.

Concretamente se trata de un modo de organizar las ideas que contiene un texto, el cual debe cumplir con los siguientes factores:


La intención del autor y la finalidad que el autor desea alcanzar con el texto es lo que señala las diferencias entre los dos tipos de descripción.

Respecto a los tipos de descripción, podemos distinguir entre:


Pasemos, pues, a concretar las características de cada uno de estos tipos. Veamos primero una ficha sobre la descripción técnica.


Como vemos, lo que pretende es explicar los diferentes elementos de la realidad, sus características, su composición, etc. Las principales características serían:
-Siempre tiendo a la objetividad.
-Tiene un lenguaje denotativo (se emplean tecnicismos o adjetivos especificativos).
-Cuenta con un orden lógico.
Todo texto descriptivo tiene alguna finalidad, y dependiendo de cuál sea, podemos distinguir según el objetivo que se pretenda.
-Puede tratarse de un texto que pretenda definir. Ejemplos: entradas de diccionarios, enciclopedias, textos didácticos, textos legales, etc.
-Puede intentar explicar algo, como es el caso de los manuales de instrucciones, etc.
-Hay textos que quieren incitarnos a algo, como podría ser la publicidad, la venta de cualquier artículo, etc.

¿Cuáles son los tipos de descripción técnica? Distinguimos 3: los textos científicos, los técnicos y los sociales:
-Los textos científicos muestran cómo hay que proceder en el campo de la investigación, de la experimentación, etc.
-Los textos técnicos explican cómo se usa algo, cuál es su forma, cuáles son los componentes, etc. Por ejemplo, los prospectos de los medicamentos o los mencionados manuales de instrucciones.
-Los textos sociales nos dan datos acerca de los posibles comportamientos de una persona, de alguna institución, etc.

Para pasar a la descripción literaria, hay que saber que cumple con los siguientes requisitos:


Como vemos, siempre predominará una función estética. En este caso, la descripción no tiene que ser necesariamente verdadera, aunque sí es importante que sea verosímil. Es decir, tiene que ser creíble. Así pues, el narrador va a ser subjetivo, puesto que da a conocer su punto de vista acerca de cualquier aspecto.
Además de todo esto, en el campo de la descripción literaria hay que diferenciar otros aspectos:


En cuanto a los tipos, explicaremos brevemente cada uno.
-El retrato muestra la caracterización de un personaje centrándose en sus rasgos físicos y psicológicos.
-La etopeya únicamente nos muestra el carácter, los aspectos del pensamiento del personaje.
-La prosopografía es una descripción que se centra en la constitución corporal y en la indumentaria.
-La caricatura es una deformación de los rasgos del personaje. Tiene una intención humorística, pero también crítica.
-La topografía nos describe paisajes y ambientes.

Pasemos ahora a los recursos técnicos que han de tenerse en cuenta en un texto descriptivo:
-El punto de vista nos indica si estamos ante un descriptor omnisciente, ante un descriptor observador, etc. (como ocurre con los tipos de narradores).
-La perspectiva puede variar, dependiendo de cada autor.
-El enfoque puede ser realista, surrealista, etc.

¿Cuáles son los pasos a seguir para describir?


Para la descripción de un lugar, se suele seguir la siguiente estructura:


Para describir un objeto, tendremos en cuenta las siguientes ideas:


En lo tocante a los posibles métodos de descripción, debemos saber que estos sirven para, evidentemente, comparar una cosa con otra. Así pues, tenemos que tener presentes los dos posibles métodos a los que podemos recurrir:


Los rasgos diferenciales son aquellos que ayudan a distinguir unos objetos de otros, mientras que los comunes nos dicen qué es lo que hace que se parezcan. Gracias a los rasgos comunes podemos agrupar las cosas según clases.

Las variables análogas hacen referencia a aspectos como el tamaño, la forma, la materia, etc.

Otro aspecto importante es la correcta ordenación de la comparación. Primero se enumeraran las semejanzas y, después, las diferencias.

En cuanto a la descripción de un proceso, debemos realizar una exposición ordenada y clara. Nos guiaremos con el siguiente esquema:


Primero, ha de indicarse el proceso al que se hace referencia y también se menciona la finalidad del mismo. Pasaremos a detallar los materiales, instrumentos, etc., de que consta el proceso. Por último, se explica la manera en que se desarrolla dicho proceso, dividiéndolo en fases y enumerando las operaciones que tienen que realizarse.

Para describir personas, puede recurrirse a distintas formas de hacerlo. Según los rasgos que caractericen esta descripción, podremos diferencias entre:


Concretemos un poco más en dos de ellas: prosopografía y retrato. En la prosopografía, lo primero que hay que hacer es observar con atención a la persona que se va a describir. A continuación, seleccionaremos los rasgos principales que tenga, que estarán en el rostro, en su forma de vestir y en su aspecto general. Tendremos en cuenta los siguientes aspectos:


Empezaremos primero, y siguiendo un orden, describiendo desde lo general a lo particular. Después, presentaremos al personaje describiendo sus movimientos, para que cobre vida. Conviene incluir una opinión personal con respecto al personaje, como, por ejemplo, qué sentimientos nos provoca (admiración, aversión, ternura, etc.) Finalmente, decidiremos qué tono queremos emplear en nuestra descripción (cómico, irónico, serio, etc.).

Para el retrato, nos centraremos en dos ideas bases:


Al describir a una persona, no hablamos únicamente de su físico, ¿verdad? También nos referimos a su forma de ser, de comportarse, y mostramos lo que pensamos sobre dicha persona. Para una buena descripción, nos atendremos a los puntos mostrados en el esquema: tras observar, seleccionaremos los rasgos más destacables de la persona, pero sin acumular rasgos. Además, debemos ser ordenados en la descripción: primero enumeraremos los rasgos físicos y, después, los psíquicos. Presentaremos a la persona en un ambiente, el que sea, para lograr verosimilitud, y elegiremos las palabras más adecuadas para llevar a cabo la descripción.

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